En lectura: El salto de la araña.

Etiquetas

, ,

Hacía días que tenía planificada la lectura que ahora arranco. Llevo apenas media docena de capítulos y se me están haciendo extremadamente gratos. Esto promete.

John Le Carré

Etiquetas

, , ,

David John Moore Cornwell (1931-2020) ha sido un prolífico escritor inglés de novela de espionaje. Fue profesor en Eaton y formó parte de los servicios secretos británicos. Se fomentó durante años que, debido a esta última ocupación, las solapas de sus obras no publicaban su fotografía; y también fue el motivo de la adopción del seudónimo que lo haría famoso: John Le Carré. Se dice que en realidad solo ejerció tareas administrativas para el espionaje, aunque otras informaciones lo desmienten.

Sus novelas, publicadas entre 1961 y 2019, se entretejen en la guerra fría y en los conflictos posteriores a la caída de la URSS, desde la óptica de los servicios secretos. La serie Smiley se inauguró en 1961 con Llamada para un muerto, y concluyó en 2017 con El legado de los espías. En total fueron diez títulos protagonizados por el espía George Smiley.

Al margen de esta serie escribió trece novelas -entre 1968 y 2019- que incluyen los conflictos de Panamá (El sastre de Panamá), los arabe-israelíes (La chica del tambor), africanos (El jardinero fiel), la descomposición de la URSS (La casa Rusia), el tráfico de armas (El infiltrado) y otros de las últimas décadas.

Sus obras han sido llevadas al cine en muchas ocasiones -desde El espía que surgió del frío hasta Un traidor entre los nuestros se contabilizan diez películas desde 1965 a 2016- o a la televisión -desde El topo a El infiltrado se han producido cinco adaptaciones, entre 1979 y 2016.

The Big Sleep

Etiquetas

, , , , , , ,

El estadounidense Raymond Thornton Chandler (1888-1959) se desempeñó laboralmente como empleado del ejército británico (en 1909 había adquirido la nacionalidad inglesa), fue periodista y por último empleado de banca. En su faceta literaria fue autor de un puñado de relatos, autor de pulps y también guionista (adaptó para el cine, entre otros guiones, las novelas Extraños en un tren, Perdición y la Dalia azul). En 1939 (ya con 51 años de edad) publicó The Big Sleep, su primera novela, a la que seguirían siete más. En The Big Sleep nace el personaje literario de  Philip Marlowe

Siete años después de su publicación, Howard Hawks estrenó la adaptación de The Big Sleep, aparecida en las grandes pantallas con los títulos en castellano de El gran sueño, El sueño eterno o Al borde del abismo. El guion fue adaptado por William Faulkner. Estuvo interpretada en sus papeles principales por Humphrey Bogart y Lauren Bacall.

Un general retirado y postrado en su silla de ruedas contrata al detective Marlowe para que le libre del chantaje que sufre debido a la vida desordenada de una de sus hijas. Al tiempo, quiere saber qué ha sido de uno de sus empleados y amigo, que se ha despedido sin decir ni adiós. Marlowe descubre que una presunta librería de antigüedades se ha dedicado a fotografiar indecorosamente a la hija de su cliente, y que en una de las sesiones ha sido asesinado un hombre, cuyo cadáver desaparece. Al poco se encuentra en el fondo del puerto el coche de la familia y, dentro, el chofer ahogado. La trama se va complicando hasta que, en lo que parece ser la resolución del caso, es capturado el sospechoso de las muertes. Pero la trama vuelve a complicarse a medio metraje, cuando se centra en la búsqueda del desaparecido hombre de confianza del general, y entra plenamente en escena la segunda hija del general, una ludópata irredenta.

El gran sueño es una película de las de estar atento para no perderse en la trama, que fue mutilada respecto a la novela en partes posiblemente esenciales. Bogart interpreta a un detective que dejó su trabajo como ayudante del fiscal para dedicarse a la investigación privada y es un mujeriego, cínico e irónico (vale la pena entretenerse en los giros de su lenguaje). En 1978 se estrenó una segunda versión de la novela, tal vez más explícita que la primera, esta vez protagonizada por Robert Mitchum, que da vida a un Marlowe de edad demasiado avanzada.

Un film muy digno de ver.

Lo ya visto…

Etiquetas

No eran las seis de la mañana y hacía un frío de espanto cuando salí para ir al trabajo. Aún adormilado me puse a buscar mi coche donde más o menos solía dejarlo. Lo abrí, entré y metí la llave en el contacto, para comprobar que no giraba. Me desperté de golpe. Seguro que alguien había tratado de robármelo y me había roto el clausor, maldije. No fue hasta levantar la cabeza que me di cuenta de que, en realidad, me había equivocado de coche: éste que ahora usurpaba era del mismo color y modelo que el mío.

Mi enojo mutó en temor. Me veía dentro de un vehículo extraño y expuesto a que, si llegaba su dueño, me tomara por un ladrón y no me diera ni tiempo de justificarme, cargado de la misma ira que me había embargado a mí hacía unos segundos. Salí raudo, cerré, encontré mi coche y me apresuré a huir de allí.

Días después volví a ver al objeto de mi equívoco y a una pareja que se disponía a abordarlo. Sin pensármelo dos veces les referí lo sucedido. Me miraron sorprendidos y me explicaron que tiempo atrás les habían quitado cuanto llevaban dentro, y que seguramente la cerradura habría quedado resentida. Agradecieron mi aviso y ahí acabo mi aventura.

Pero se ve que hay muchas piedras para tropezar en ellas, y yo me las encuentro casi todas.

Otra tarde de también hace unos años se me ocurrió acercarme a recoger unos encargos. Mi cuñado me llevaba y estacionó en una larga doble fila, donde me esperó. Tardé solo unos minuto. Regresé, abrí la puerta, me subí y, solo cuando ya estaba en el asiento del acompañante, vi la cara de estupor y recelo del conductor. ¡Me había vuelto a equivocar de vehículo!

Imaginen mi azoramiento y cómo me disculpé en tanto descendía, sin que el pobre hombre atinara a decir nada. Imaginen también el regodeo de mi cuñado, que había observado al completo mi errada maniobra. No sucedió, pero si el auto hubiera arrancado llevándome, podría haber sido el sugerente inicio de un relato oscuro. El caso es que la situación se saldó con un cachondeo que duró kilómetros, mientras yo me preguntaba cómo es que estas cosas solo me pasan a mí.

Pues bien, hace unos días era yo el estacionado al volante de mi coche en unos grandes almacenes, tras unas compras. Revisaba mis llamadas cuando intuí a una mujer, de más o menos mi edad, que me rodeaba hasta la puerta del acompañante. Supe lo que iba a suceder y no me equivoqué: entró, se sentó e incluso fue a echar mano al cinturón de seguridad, y no me vio hasta que deje ir un hola acompañado de una sonrisa sincera.

Su azoramiento, las disculpas y el bajar precipitadamente fueron un dejà vu para mí. La vi buscar al vehículo que la había traído y volverse hacia el mío antes de subirse. No puede ver si su acompañante también se desternillaba, ni siquiera si se había percatado del error. Aún menos pude vislumbrar si ella pensó que yo podría haber arrancado antes de que se percatara del equívoco, raptándola; ni ella pudo ver mi expresión de felicidad durante kilómetros, al comprobar que no debo ser un bicho tan, tan, tan raro.

.

Zone blanche

Etiquetas

, , , ,

Zone blanche -también denominada Black spot– es una coproducción franco-belga de 2017 con formato de serie de ocho capítulos por temporada (en la actualidad se han proyectado dos temporadas). Está escrita y dirigida por Mathieu Missoffe y protagonizada por Suliane Brahim, Laurent Capelluto, Hubert Delattre y Renaud Rutten, en sus papeles principales.

Zon Blanche es un ejemplo de lo que se ha dado por denominar noir ecologique o black country. La acción se desarrolla en una remota zona oscura de bosques, cumbres y mucho frio, donde la cobertura de las redes telefónicas es deficiente (de ahí el título de la serie).

En un pueblecito dedicado muy principalmente a la explotación forestal se está llevando a cabo una reconversión de actividad al cerrar la empresa maderera que da trabajo a una buena parte de la población. El bosque es omnipresente en la vida de los vecinos, y se asegura que existe una criatura mítica y siniestra que habita en él desde siglos atrás. También ha surgido un grupo de activistas de naturaleza ecológica y tácticas semiterroristas. La hija del alcalde falta de su casa desde hace unos meses sin que nadie sepa de su paradero, y las únicas fuerzas de policía local la componen una pequeña dotación que no llega a la media docena de carabineros, a pesar de la alta tasa de homicidios que se están registrando. La forense también es la doctora de cabecera del pueblo, al que -para completar el pack- llega un fiscal de refuerzo que ha sido apartado de su anterior destino.

Sobre esta realidad subyacente se suceden los casos particulares, que siempre se cobran la vid de algún vecino, y que los policías tratan de resolver de la mejor manera posible.

Zone blanche es un thriller oscuro y tormentoso, con una ambientación de escenario espectacular, en el que se va desentrañando -capítulo tras capítulo, caso tras caso- una trama compleja pero a la vez racional, por mas que todo parezca envuelto de una importante dosis de esoterirsmo.

Una serie muy digna de ver.

La Navidad que se nos viene encima.

Ayer me decía mi amiga Teresa que cada estación tiene su celebración y que ahora toca quedar con los compañeros de faena y hacer la comida navideña, y luego juntarse con la familia y celebrar las fiestas. Que es época de gastar –aunque no se tenga-, de reír –aunque no se sienta-, y de comer –aunque no apetezca-; que es algo que tenemos metido en nuestro ADN y que es imposible rebelarse.

-Así que a ver cómo se lo monta ese bicho que flota en el aire para que podamos cumplir con nuestro cometido sin morir en el intento.

Por contra, hoy mi amigo Alejandro me confía que nunca le gustó la Navidad, ni siquiera de pequeño. Que no soportaba ver la casa repleta de unos allegados desconocidos por los que debía dejarse besar como si un calor espontaneo le brotara de la sangre, solo por el hecho de descubrir que esa persona era el padre-hermano-tío-sobrino-cuñado-primo o ves a saber qué de la familia. Alguien a quien ya no se reconocía del año pasado y a quien vagamente recordaría al siguiente.

Yo creo que Alejandro exagera, pero aun así prosigue. Me asegura que desde que enviudó ha estado acariciando año tras año la idea de desaparecer desde el veintitrés de diciembre hasta el siete de enero, y trasladarse a algún país de esos que teóricamente –por religión o cultura- no celebran las navidades. Y luego regresar, renovado. Por desgracia, el virus tampoco se lo va a poner fácil este año.

-A ver cómo explico que este año ni me muevo de casa ni le abro la puerta a nadie – dice, y veo que en esas cavilaciones anda ocupado estos días previos.

-¿Hay alguna festividad que te agrade? -siento curiosidad en saber.

Me contesta que primero le perdió el apego a la Semana Santa, luego al Carnaval y después a la Navidad. Y que Halloween es una neotradición en la que, por edad y convencimiento, no piensa entrar.

-Pero algo habrá que te agrade.

-Tal vez San Juan -reconoce-. Una fiesta pagana, breve y entre amigos, sacralizada solo en el nombre. Cuando hace buen tiempo, el día es largo y lo corto de la noche te anima a esperar el amanecer. Una fiesta de estar en la calle y hasta de darse un baño en el mar.

¿Has probado a celebrar la Navidad en el hemisferio sur?, se me ocurre proponerle, y lo dejo pensativo.

-Solo si me aseguras que no me seguirá ningún allegado –me concede, y se ríe por lo bajo.

En lectura: El temblor de la falsificación

Etiquetas

, ,

Patricia Higshmith escribió veintidós novelas entre los años 1950 y 1995. La primera fue Extraños en un tren, llevada al poco tiempo a la pantalla. Ya dimos cuenta de ella aquí. Entre sus obras se encuentra las cinco que componen la famosa saga de Mr. Ripley (1955-1919, también llevada a la gran pantalla.

En 1969 se publica la treceava novela, que lleva por título The Tremor of Forgery, la cual ahora me dispongo a leer.

Asesinato en el Orient Expres

Etiquetas

, ,

En octubre de 1883 se puso en funcionamiento el Orient Exprés, que en 1989 acabaría por unir París con Estambul. Era un tren lujoso, formado por coches cama y restaurante, para personajes acaudalados. Partía de la estación del Este y hacía escalas en Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest y Bucarés. Cuando Agatha Christie escribe su novela existía una línea alternativa, el Simplon-Orient Exprés, que circulaba más hacia el sur de Europa y hacia parada en Venecia.

Agatha Christie publicó Murder on the Orient Exprés en 1934, que en EEUU se dio a conocer como Murder in the Calais Coach. Vio la luz entre Lord Edgware dies y Why didn’t they ask Evans? y fue la décima entrega de la serie del detective Hercules Poirot. Estuvo inspirada, al parecer, en el secuestro y asesinato del hijo recién nacido de Charles Lindberg.

Poirot regresa a Londres en el Orient Exprés. Uno de los viajeros del tren recaba su atención y le insta a protegerle, ya que cree que alguien tratará de atentar contra él, pero el detective no se presta a ello. El tren queda detenido, bloqueado por la nieve, y durante la noche es asesinado el hombre. Poirot descubre que estuvo implicado con el secuestro y asesinato de una niña, años atrás. Su afán será descubrir cuál de sus acompañantes ha sido el asesino. Poco a poco irá sabiendo que una docena de viajeros estuvieron relacionados con la criatura asesinada.

De la novel han surgido varias adaptaciones cinematográfica. En 1974, Siney Lumet dirigió la primera, que se estrenaría en español como Asesinato en el Orient Exprés, Asesinato en el expreso de Oriente, Crimen en el expreso de Oriente o Muerte en el expreso de Oriente. Albert Finney interpretó a Poirot y estuvo secundado por Anthony Perkins, John Gielgud, Vanessa Redgrave, Sean Connery, Rachel Roberts, Michael York, Jacqueline Bisset, Ingrid Bergman y Lauren Bacall, entre otros.

Carl Schenken dirigió la versión de 2001 para la televisión, que fue protagonizada por Alfred Molina en el papel de Poirot, acompañado de Meredith Baxter, Leslie Caron, David Hunt, Adam James, Amira Casar, Peter Strauss y Dylan Smith.

En 2010 se estrena otra adaptación para la televisión, dentro dela serie Agatha Christie’s Poirot, que llegó a contar con setenta capítulos -cada uno con un caso diferente- protagonizados por David Suchet.

En 2017, Kenneth Branagh dirige una nueva versión y se pone en la piel del detective. Junto a él intervienen actores de la talla de Johnny Depp, Michelle Pfeiffter, Willem Dafoe, Dereck Jacobi y Penélope Cruz, entre otros.

Son todos ellos unos films dignos de ver, después de una lectura de la novela homónima.

El chico de las bobinas.

Etiquetas

,

El chico de las bobinas | Pere Cervantes

No soy un lector compulsivo: me gusta tomarme mi tiempo y recrearme en la lectura. Con la novela que ahora concluyo puedo decir que he disfrutado. El chico de las bobinas es una novela negra e histórica, negrísima. Un muchacho barcelonés –que perdió un brazo en la cercana guerra civil y que es hijo de un maquis- se dedica por necesidad, por afición y por vocación, a llevar bobinas de película de un cine a otro de la ciudad, para su proyección. Un día presencia un asesinato a la puerta de su casa. El moribundo le entrega un cromo que diversos personajes oscuros anhelan: un antiguo miembro de la Gestapo y un policía franquista de la represiva brigada social.

La intriga está servida, sin duda, y paralela a ella se nos ofrece una fotografía de posguerra magníficamente narrada, que cautiva por su sordidez.

Una novela imprescindible.