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David Grubb fue un novelista y escritor de relatos estadounidense. En 1953 publicó The night of the hunter, la primera de sus novelas. Charles Laughton la tomó en 1955 y dirigió el film homónimo, interpretado por Robert Mitchum, Shelley Winters, Billy Chapin y Sally Jane Bruce, entre otros. La fotografía corrió a cargo de Stanley Cortez.

La acción se desarrolla en la etapa norteamericana de la Gran Depresión. Un presunto predicador mantiene una segunda identidad: es un psicópata que roba y asesina a mujeres mientras recorre los parajes de Norteamérica, manipulando a la gente. En una estancia en la cárcel -por robar un coche- comparte celda con un reo que será ahorcado por haber matado a dos personas en un robo, en el que se llevó diez mil dólares de los que nunca se ha vuelto a saber. El predicador ha tratado en vano de que el ajusticiado le diga dónde escondió el dinero, y al ser puesto en libertad viaja hasta la casa donde viven la viuda y los dos hijos del condenado. Una vez allí, embauca y se hace con el reconocimiento de todo el pueblo, y logra casarse con la esposa de su compañero de celda. Los niños saben dónde está escondido el botín, pero no lo dicen.

He dividido el film en tres partes diferenciadas: el planteamiento, que engloba lo expuesto en las anteriores líneas y que culmina con el asesinato de la esposa. Una segunda, con la persecución de los críos, que logran huir hasta ser acogidos por una mujer que reparte caridad entre niños sin padres. La tercera, con la captura del criminal y las últimas escenas.

La fuerza de la película es tremenda, fruto de la gran interpretación de Mitchum y de la fotografía en blanco y negro. Es capaz de mantener en constante tensión al espectador en escenas como aquella donde el pescador descubre a la protagonista al fondo del río, muerta en su coche; o en la secuencia del sótano; o cuando los niños huyen en barca de las mismísimas manos del predicador; o con la imagen de éste a caballo, siguiendo a los críos, entre otras muchas. Lástima del tono almibarado en el viaje río abajo, con las bellas pero -a mi juicio- superfluas escenas de fauna. O el discurso final de la mujer que protege a los críos.

La noche del cazador fue la primera y última película de Laughton como director, dadas las críticas adversas que obtuvo en su momento. Una lástima, ya que el film es tremendamente digno de ver.